Cuando el androide despertó, se encontraba en un laboratorio. De su cabeza salían varios cables conectados a un ordenador cuántico. No podía moverse y todo permanecía en silencio.
La única luz provenía de unas pantallas defectuosas que parpadeaban lentamente, proyectando reflejos verdosos sobre las paredes.
El tiempo pasaba y nada sucedía en la sala. El androide comenzó a sentir sueño y, justo cuando estaba a punto de quedarse dormido, apareció un humano vestido con una túnica negra. Llevaba sobre la cabeza un antiguo disco duro de color dorado y, en la mano izquierda, una computadora portátil.
Sus pasos resonaban suavemente sobre el suelo cobrizo.
—No es hora de dormir. Ya tendrás tiempo de hacerlo más tarde. Ahora debes viajar al Sector 403 del Bosque de los Datos Ocultos para llevar el EDP.
El androide lo observó sin comprender.
—Ahora te explicaré lo que debes hacer, pero primero voy a desconectarte de esos cables para que puedas moverte. Aunque antes debo iniciar el protocolo.
El humano se sentó, colocó la computadora portátil sobre un escritorio y comenzó a teclear:
sudo systemctl start protocolo-edp.service
Los ojos del androide brillaron intensamente cuando el humano presionó Enter. Durante unos segundos, escuchó un zumbido dentro de su cabeza, como si miles de archivos se estuvieran cargando al mismo tiempo.
Después, el humano le quitó los cables y dijo:
—Sígueme.
Ambos caminaron hacia un almacén iluminado por tubos fluorescentes que parpadeaban sin cesar. Algunas pantallas colgadas en las paredes mostraban imágenes distorsionadas y símbolos incomprensibles.
Llegaron al cuarto de herramientas. El humano tomó una espada láser que se activaba mediante un botón situado en el mango. Luego le entregó una caja transparente que contenía el EDP y una memoria USB con el símbolo de GNU/Linux grabado sobre una superficie metálica negra.
El androide observó el pequeño frasco que contenía el líquido dorado dentro de la caja transparente.
—Debes insertar esta memoria USB en el puerto que hay en la puerta trasera del Sector 403. El EDP tienes que entregárselo a root:0.
—¿Cómo podré reconocer a root:0?
—No te preocupes por eso. Él sabe quién eres. Preocúpate únicamente de llegar sano y salvo al Sector 403. El Bosque de los Datos Ocultos es peligroso.
El humano guardó la espada, el EDP y la memoria USB dentro de una mochila negra. El androide se la colgó a la espalda.
—Vamos al túnel del tiempo —dijo el humano.
La entrada del túnel era oscura y profunda, como la garganta de una máquina dormida. Desde su interior llegaba un sonido lejano, parecido al de ventiladores gigantes girando lentamente.
—Yo iré al ordenador central. Cuando el túnel se ilumine, entra.
El androide asintió lentamente.
Pocos minutos después, ceros y unos comenzaron a aparecer en las paredes del túnel, iluminándolo con una luz verdosa y pulsante. Los números se transformaron en uróboros digitales que giraban y se desplazaban como si estuvieran vivos.
El androide avanzó hacia el interior.
A cada paso, las paredes emitían pequeños crujidos eléctricos.
Entonces, una luz intensa lo cegó.
Cuando logró abrir los ojos, descubrió que dos niños lo observaban sorprendidos.